CEO o no CEO, esa es la cuestión

Una de las principales habilidades que tiene que tener cualquier emprendedor es la honestidad brutal. Sobre todo la propia. Saber cuándo alguna idea no es lo suficientemente buena o alguna decisión fue errónea.

Después, de la boca para afuera, es otro cantar. Pero puertas adentro: 100% honestidad.

Y una de las primeras decisiones honestas que hay que tomar es responder a la pregunta: ¿soy el indicado para ser el CEO?

Es seductor ser quien ocupa el sillón principal. Ser quien toma las decisiones finales, quien marca el rumbo a seguir. Ser el front end de tu propio emprendimiento. Pero no siempre ser el de la idea, el fundador, significa estar preparado para liderar.

He visto muchos startups con ese problema. Los founders se sienten obligados a ocupar los puestos clave dentro de la organización y quizás están cometiendo el primer gran error.

Incluso es mejor incorporar al equipo fundador a alguien con la capacidad y la experiencia necesaria. Ser parte del equipo fundador no significa "perder". Todo lo contrario. Es un signo de madurez y profesionalismo.

Y va a sumar (y no saben cuánto) cuando salgan a buscar inversión en la primera ronda abierta que armen.

El equipo es "casi" todo.

Para ponerlo de otra forma: si el proyecto es bueno pero el equipo es débil, muchos fondos eligen "pasar" solamente porque ven un probable conflicto interno con un mal equipo.

CEO o no CEO, esa es la cuestión.