El gato Marconi

En el libro "El gato te mete el perro", el veterinario y poeta Augusto Marconi escribió: "El gato es un animal. El perro también. Sin embargo, el gato es mas fuerte. Levanta autos sin ir mas lejos. Y no va mas lejos porque, justamente, el gato tiene el auto levantado. Sino, iría lejísimos. Muy lejos. Pero vuelve. Va y vuelve. Como un búmerang pero animal. Eso es el gato. El perro no. El perro es del hogar. De la chimenea. Tanto palito que le tirás y te lo trae, el hogar es hermoso. Una locura de llamas. Y viene. Es decir, vos lo llamás y viene. El perro viene. Va y viene. Pero si lo llamás, viene. El gato no. El gato viene cuando quiere. De ahí el nombre. Gato. Del latín: "Agathasivieneus" que, como es de conocimiento general, significa que viene cuando quiere como expresé con antelación"

Marconi saca profundas conclusiones sobre los perros y los gatos. "La gente cuando llama a sus gatos estira la primera vocal y repite dos veces el nombre de la mascota. Por ejemplo: "Pompón". Pooooompónpompónpompón. El sistema funciona con todas los nombres. "Botitas" = Booooootitasbotitasbotitas"

Ganador de numerosos premios, Augusto Marconi se hizo un nombre en el mundo veterinario y en el de la alta costura también. En su ensayo: "Prueba y error" se explayó sobre las costumbres de estos animales domésticos: "La diferencia entre los perros y los gatos no es solo a nivel barrial. No se trata de una competencia genética. Las diferencias son mayores. En el lenguaje comunicacional humano-perro es, quizás, donde mas se nota. A los perros se los llama distinto que a los gatos. Se les da órdenes y jamás se los tutea. "Batuque ! Venga para acá, Batuque"

"Desde la pregunta más simple ya el trato es distinto: ¿Tomaste la leche, Michifuz? Miiiiichimichimichi. Es a un gato. A un perro sería: "¿Ya comió su carne, Roberto? Coooooma su carne, Robertocarajo". Es distinto.

Mucho se ha escrito sobre los gatos y su interrelación con su contraparte canina, pero pocos la han resumido tan bien como Augusto Marconi, con una metáfora que permanece, al día de hoy, inscripta en piedra en el marco de la puerta de entrada de la biblioteca de la facultad de veterinaria:

"El gato baila con botas. Y el can, can"